Hola a tod@s
MI nombre es Xavier Miralpeix, escritor del libro, «La Belleza de las Cicatrices». y quiero presentaros mi nuevo blog.
He sido un atleta de élite. He llegado a ser incluso uno de esos pocos privilegiados que han logrado participar en unos Juegos Olímpicos, naciendo en un barrio problemático donde, obviamente, olvidar el entorno con la adrenalina que produce el deporte, no era la primera opción.
Logré ser plusmarquista nacional y con solo 18 años participar en aquellos juegos olímpicos en Los Ángeles de 1984, un camino que parecía avanzar directamente hacia la cima de esa montaña que todos anhelamos: Éxito, reconocimiento, dinero… pero nunca tienes en cuenta que, quizá, el destino te tenga deparada alguna sorpresa y decida ponerte una piedra en esa maravillosa senda de baldosas doradas. Y a mí me ocurrió en forma de accidente de tráfico, que me hizo perder una pierna y por supuesto, gran parte de mi esencia vital, desviándome hacia un abismo personal de emociones impredecibles.
Es un privilegio para mí invitaros a que me acompañéis en esta travesía. No como deportista de élite o superviviente de una dura adversidad personal. Es un libro que trata de la superación de los escollos que inevitablemente van a ir apareciendo en nuestra vida. Unos menos sólidos, otros que creemos insalvables, pero luego descubrimos que no es así. Vamos, seguidme y os lo mostraré.
Todos estamos marcados por incontables cicatrices emocionales y es nuestra elección personal que aprendamos de las mismas y no las escondamos. Cada una de ellas, conforma una parte de nuestra existencia, como los anillos de los troncos en los árboles, que nos ayudan a madurar, a ser más altos y más fuertes, a resistir los siguientes otoños.
Este libro quiere mostrar lo que ya todos sabemos: Estamos en una montaña rusa donde no nos da tiempo a prevenir subidas y bajadas, porque el viaje es tan veloz que apenas nos deja tiempo de reacción.
No va a ser una historia dramática, ya que trata de superación, cambios y aprendizaje. Esconderse tras nuestros propios problemas nunca ha sido buena idea, porque a nadie le ha dado resultado. Reconocer el potencial que tenemos como seres humanos y que dejamos adormecer de manera inconsciente, es la única manera de luchar y alzarnos con esa victoria que en un principio podemos ver tan lejana como inalcanzable.
Cuando el destino te coloca en lo que tú crees que es el filo de lo imposible, quizá te esté empujando a conocerte realmente y cuantificar tu capacidad de recuperación. Lo entiendes, lo aceptas y lo asumes. De lo contrario estas muerto. Puede sonar duro, pero es la pura realidad. Es la naturaleza: Sobrevives si tienes capacidad para luchar contra las adversidades.
Reconozco que me ayudó mucho la exigencia deportiva. La disciplina te endurece, te guía para superar tus miedos y te exige un autocontrol intenso. En esta ocasión, no tuve que buscar una medalla, ni combatir contra otros que, como tú, piensan que han llegado a lo más alto del podio. Ahora la lucha es contra ti mismo. Quizá el duelo más encarnizado al que te hayas enfrentado jamás, porque tú puedes ser tu peor enemigo, pero si ganas, también la recompensa será la más celebrada.
La vida te golpea de tal manera que a veces las laceraciones son tan profundas y dolorosas que las ves como un muro infranqueable, el borde de un abismo del cual un solo paso te llevará a la derrota o a un mar atormentado, ahogándote por la inexistencia del horizonte.
Pero quizá no sea así, porque ese muro se puede rodear, ese abismo te ofrecerá un puente que aunque endeble, te servirá para que puedas franquearlo y saber que tras la tempestad viene la calma. En cada cicatriz se encierra una historia de dolor pero también su fin y su aprendizaje. Son las costuras de nuestra memoria y una forma que tiene la vida de sanarnos a través del daño emocional.
Es la forma que tiene el tiempo para que nunca olvidemos nuestras heridas y poder seguir con nuestra escalada hacia nuestros propósitos de vida y lo que realmente importa de ella. Es mi historia, pero puede ser la tuya, porque como todas, es un viaje al éxito, al fracaso, a la frustración, a la superación. Es la senda pedregosa y empinada que todos recorremos y aunque esta sea particularmente la mía, creo que se puede extrapolar también para ti y así llegar a un mundo pletórico de nuevos propósitos que hagan que el horizonte se despeje y podamos ver de nuevo el sol.
Con mi libro quiero anímarte a acompañarme. Será nuestro singular viaje por esas vías que llamamos vida, plenas de subidas y bajadas a toda velocidad. Es posible que sientas mis miedos y frustraciones, pero también compartirás mis éxitos. Y desde luego, sabes que en todo el trayecto yo estaré a tu lado, tendiéndote la mano para que la aprietes con fuerza cuando el vértigo te domine.
Si te atreves a cruzar esta puerta que te abro, vas a descubrir que todo depende de tu perspectiva, igual que en mi caso, me di cuenta que dependía de la mía. Ven, te voy a mostrar la belleza de las cicatrices, su huella y sus enseñanzas y porqué abandonar no es una opción. Aprieta los dientes y respira hondo. Quizá no sea fácil, pero voy a enseñarte a volar por los cielos de las montañas más altas.
