
DOMAR NUESTRO EGO
En esta entrada de las las curiosidades y anécdotas de la portada de mi libro, os voy a hablar de uno de los grandes limitantes del ser humano, el EGO. Y en este caso, quiero explicaros porqué no elegí una portada convencional para un libro autobiográfico.
Nos pasamos la vida defendiendo nuestro honor, nuestras ideas, nuestras creencias y nuestra forma de ver las cosas y eso nos mete directamente en el reguero de la intolerancia y la discordia constante.
Tenemos que aprender a ceder un poco y dejar de sentirnos amenazados cuando recibimos una mala critica o alguien no opina como nosotros. Tenemos de dejar de pensar que somos el ombligo del mundo y que todo pensamiento diferente al nuestro, es un ataque hacia nuestras creencias y nuestra persona. También hemos de aprender a domesticar nuestro EGO hacia nosotros mismos. No caer en sentir que nuestro propio protagonismo debe ser aceptado y admirado por todos como si nuestra vida dependiera de ello.
En la portada de mi libro, pretendí justamente eso. No darle protagonismo a una imagen del mí como autor y protagonista principal de mi obra, si no que para mi, ha sido más importante ceder el protagonismo al contenido y al significado de mi historia.
Casi todos los libros autobiográficos que he visto, tienen en la portada como imagen principal, una foto del propio autor en primer o medio plano. Varios expertos de marketing, me insistieron mucho en poner mi foto en primer plano como imagen principal de la portada de mi libro como va siendo habitual en las autobiografías, pero tanto David (el diseñador), como yo, teníamos claro que eso era algo que queríamos evitar desde el primer momento.
Por un lado, yo lo que he querido desde el minuto uno es que el contenido y la historia fuera el principal protagonista del libro. No me hacía falta poner mi foto con una enorme sonrisa en primer plano o en plano medio para que todo el mundo supiera quien era su autor, no hacía falta porque es mi historia vital…no necesito etiquetas para que lo sepan porque solo puede ser la mía. Fijaros que aparte de la carátula, existen dos solapas donde también se suele incorporar una foto en miniatura en donde sale el texto que habla del autor y un poco de su currículo y trayectoria profesional. Tampoco en este caso, he puesto una foto mía tipo carnet como se suele poner. Sale una foto abrazando a una de mis nadadoras después de una actuación deportiva. Para mi eso, es más significativo y habla más de mi que una foto mía en primerísimo primer plano.
En fin, a veces domesticar un poco nuestro EGO, puede suponer que sin pretenderlo, aún ensalcemos más nuestros valores y nuestra humildad por encima de nuestro afán de que nos vean y reconozcan quien es el protagonista. No creo que una foto nuestra diga más de nosotros que una buena composición que conmueva emociones a quienes la ven de entrada.
Algunos me podrán decir, que eso también es una forma de EGO porque al fin y al cabo he buscado impacto emotivo y al ser diferente a la mayoría de portadas, eso también es una forma de EGO y les tengo que dar la razón, pero esa no fue mi intención. No es lo mismo querer dar protagonismo a un contenido emotivo y real, que el querer verse retratado en todas las librerías e internet. De hecho es una imposición que me hice pasando por encima de lo que los expertos me decían. Me da igual si eso no me posiciona mejor en Amazon o es menos frecuente verlo en librerías. Yo he querido que las personas se emocionen al leer mi libro y lo recuerden por su mensaje, más que por mi cara y curiosamente, a pesar de eso, a la mayoría les ha gustado mi portada, les ha impactado y les ha dicho más cosas sin ni siquiera leer el libro aún. Así que más feliz y convencido de que he hecho lo correcto, imposible. Seguiré contando más cosas de mi primera aventura literaria (que no va ser a última, ya os lo digo)
